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Los Pioneros de la Educación para Adultos en Aguascalientes

Por el Profr. Gustavo Meza Medina.

Todo sobre el Encuentro Académico Nacional anual.
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La historia de los educadores de adultos, su formación, perfil y sus acciones, tiene raíces en los principios del siglo XX, cuando se creó la Secretaría de Educación Pública con José Vasconcelos al frente de ella. En ese momento histórico se promovió, además de la educación de los niños la de los jóvenes y adultos en México que en su gran mayoría no sabían ni leer ni escribir. Sin embargo, no solamente se promovieron estas acciones de alfabetización, sino que también se comenzó con un importante impulso a la educación de los adultos en otras áreas, como era la formación estética y la capacitación para el trabajo, particularmente con el aprendizaje de oficios.

Esta labor era desempeñada por los maestros rurales y maestros misioneros, especialmente en dos tipos de centros educativos: Las Casas del Pueblo y los Centros Culturales para Obreros.  En este artículo les quiero platicar sobre lo que hicieron estos personajes, pioneros de la educación de adultos en Aguascalientes en estos centros educativos, como producto de una investigación realizada en los Archivos de la Secretaría de Educación Pública que se conservan en la ciudad de México.

Hablaremos en esta ocasión solo de una de las instituciones que promovieron la educación de adultos en Aguascalientes a principios del siglo XX: El Centro Cultural Obrero de Aguascalientes. Este Centro fue fundado y dirigido en sus primeros años por el profesor, educador de adultos y maestro misionero José Ramírez Palos. Su labor fue todo un éxito y se distinguió por su entrega y valentía, al grado de poder defender este Centro Cultural del mismo presidente Plutarco Elías Calles cuando este lo quiso desaparecer. Este maestro misionero, y otros profesores y profesoras como Salvador Gutiérrez, Epifanio Aguilar,  Vicenta Trujillo, Francisco E. Aguayo, Estela González, Leonor Minchaca, Elena Trillo y José A. Araiza entre muchos más, fueron sin duda los pioneros de la educación de Adultos en Aguascalientes. Hablemos primero de dos de ellos: José Palos y Salvador Gutiérrez.

A José Ramírez Palos, el maestro ambulante designado al Estado de Aguascalientes desde antes de que se firmaran los convenios entre el Estado y la SEP, le encomendaron que atendiera las comunidades rurales del municipio de la capital del estado de Aguascalientes el 4 de marzo de 1922. Meses después, cuando se firmó el convenio entre la SEP y el Estado, se dio la responsabilidad de fundar y administrar el Centro Cultural Obrero de la ciudad de Aguascalientes.

Así, este centro educativo para adultos, fue inaugurado en 1922 como uno de los aspectos principales contemplados en el convenio entre la SEP y el Gobierno del Estado de Aguascalientes. Desde su fundación tuvo una gran aceptación pues llegó a contar con más de 500 alumnos inscritos en los diversos cursos que ofrecía. Dicho centro, cuyo nombre completo era “Centro Cultural Obrero Vicenta Trujillo”. Fue dirigido desde su fundación por el profesor José Ramírez Palos, quien fue pieza fundamental en el éxito obtenido.

Eran diversas materias en las que se formaban los jóvenes y adultos que asistían, entre ellas las siguientes: El director, Prof. José Ramírez Palos impartía las clases de Español, Aritmética y Geometría y asistían a sus cursos 147 personas entre hombres y mujeres, según informó él mismo. La Profesora Vicenta Trujillo impartía Contabilidad y Aritmética Mercantil a un público de 64 obreros y obreras; los cursos de Taquigrafía y Mecanografía, estuvieron a cargo del Prof. Francisco E. Aguayo con la participación de 240 personas (el curso más numeroso del Centro).

También se impartieron clases de inglés a cargo de la Profesora Estela González, quien atendía a 68 personas; Corte y Confección de Ropa, Bordados y Deshilados a cargo de la profesora María Leonor Minchaca, con asistencia de 108 personas; Tejidos de Lana, con el profesor, Epifanio Aguilar, el curso contaba con la asistencia de 15 personas. La profesora Elena Trillo era la responsable de las clases de cocina, repostería y conservación de frutas y legumbres al que asistían 63 alumnos. Por último, las clases de Orfeón (coros y música) eran atendías por José A. Araiza y a ellas asistían todos los alumnos.

Las clases se impartían por la tarde y noche, y además de los cursos se fomentaba de diversas maneras la cooperación entre los estudiantes, pues se les pedía que contribuyeran con lo que pudieran para el sostenimiento del centro, particularmente en los momentos críticos cuando lo quisieron cerrar las autoridades federales.

El profesor Palos al frente de los demás profesores y con el apoyo del entonces Inspector-Instructor en la ciudad de Aguascalientes, Salvador Gutiérrez, llevaban a cabo diversas acciones para fomentar la cultura en los jóvenes y adultos que asistían al centro. Algunas de ellas fueron por ejemplo para fomentar la lectura y la socialización. En este sentido, el profesor Palos elaboró un proyecto de reglamento para el Centro para promover la cultura obrera a través de conferencias sobre diversos temas y fomentar la realización de reuniones para, decía él: “ir habituando a los alumnos al trato social que tanto suaviza los modales y pule las costumbres”, y promover el hábito por la lectura. Con tal fin, el educador donó una biblioteca para uso de los estudiantes.

Por su parte, Salvador Gutiérrez, otro de los pioneros de la educación de adultos en Aguascalientes, era un entusiasta animador de los asiduos asistentes al Centro Cultural Obrero. Acostumbraba reunir por las noches en un salón a los estudiantes para leer juntos y platicar, y además era un promotor del deporte entre jóvenes. Se distinguía en su labor pues, “con el entusiasmo propio de la juventud ha inyectado vida a los estudiantes y está organizando una agrupación deportiva para fomentar el Básquet Vol”, decía de él el profesor Palos.

Como resultado de la labor de estos educadores de adultos en la segunda década del siglo pasado, se formó incluso un Club Deportivo y otro de Estudios Sociales. Este segundo era donde se reunían por las noches para leer, comentar textos y platicar sobre diversos temas de interés para los jóvenes y adultos.  Además, en este Club de Estudios Sociales se realizaban con frecuencia sesiones de debate filosófico, como lo reportan los misioneros rurales: En esas reuniones se realizaban debates, “a los que se les instruye en cuestiones filosóficas […] así es como se han hecho estudios sobre el carácter, su formación y su necesidad; sobre optimismo y pesimismo, bondades del primero y malas consecuencias del segundo”. Además, informaba el inspector en septiembre de 1925, “se hicieron gestiones para instalar una cancha de Básquet Voll, se  está consiguiente un terreno fuera de la ciudad para jugar fútbol y ya se han comenzado a efectuar asaltos de Box.”

Todo esto con el fin de apoyar en su educación a los jóvenes y adultos de la localidad que al mismo tiempo que se alfabetizaban, aprendían oficios, practicaban deportes, y se formaban en las artes, la literatura y la filosofía. Lástima que el presidente Calles, determinó su cierre en diciembre de 1924: de eso hablaremos enseguida.

Pero antes, es justo decir que todos estos profesores, misioneros, educadores de jóvenes y adultos comprometidos con su labor, y se entregaban a ella sin reservas, porque creían en el valor de la educación y de la formación humanística y el aprendizaje de oficios como herramientas para elevar a la persona y sacarla de la barbarie de los vicios y de la esclavitud de la ignorancia. Fueron, los pioneros de la educación en Aguascalientes, y particularmente de la Educación de Adultos.

Y como ya les adelanté, estos profesores, convencidos como estaban de las bondades de su labor, no dejaron que el Centro Cultural Obrero fuera cerrado en diciembre de 1924, a pesar de que el presidente Plutarco Elías Calles mando que se clausurara. Los hechos sucedieron así:
           
Aunque el éxito del Centro Cultural Obrero de Aguascalientes y de los demás centros fundados en el país a partir de la labor educativa de José Vasconcelos, al renunciar él a la SEP y llevarse a cambio el cambio de gobierno, los sucesores,- como suele suceder en nuestro querido México- comenzaron a echar por tierra todo lo que hicieron los anteriores. Esto fue evidente con el cierre da casas del pueblo en todo el país, la cancelación del presupuesto para la educación rural y la clausura de casi todos los Centros Culturales Obreros en el País.

El de Aguascalientes no sería la excepción y el y de manera inexplicable, por órdenes de Calles fue clausurado el 31 de diciembre de 1924. Sin embargo, al recibir la notificación del cierre, como las clases ya habían comenzado desde el primero de noviembre y llevaban dos meses de avance, los profesores y alumnos del centro, encabezados por José Palos y Salvador Gutiérrez decidieron no hacer caso al mandato del presidente y continuar aún extraoficialmente con las labores. Esto fue motivado también por el gran apoyo que recibió de diversas agrupaciones, asociaciones y sindicatos que aprovechaban los servicios del Centro Cultural.

Algunos de estos grupos fueron, El Sindicato de Obreros Metalúrgicos, la Unión Internacional de Forjadores y Ayudantes, la Unión de Carpinteros y Similares, la Unión de Caldereros y Ayudantes, la Federación de Sindicatos Locales, la Sociedad Ferrocarrilera del Departamento de Vía, la Unión de Albañiles, Cantereros y Ayudantes del Centro y la Unión de Albañiles y Ayudantes Auxiliares del Departamento Mecánico, todos ellos de la ciudad de Aguascalientes. 

Esta acción que pudiera haber tenido fatales consecuencias, no solo para el Centro Cultural Obrero, los profesores y alumnos y en general para la educación en el Estado, tuvo resultados positivos, gracias precisamente a la presión que hicieron las organizaciones mencionadas y al apoyo del recién nombrado gobernador, el agrarista José María Elizalde. Este último intervino de manera decisiva para que Calles diera marcha atrás (cosa inusual en él) en su decisión de cerrar el Centro Cultural Obrero de Aguascalientes.

Con este fin se nombraron comisiones para visitar al presidente de la República y darle a conocer los argumentos, que eran como los que se muestran a continuación: “en él tenemos nuestros hijos educándose y al que también asistimos los Sindicalizados con el fin de recibir clases”;  “Nosotros nos sentimos grandemente afectados, con la clausura de dicho plantel, por ser en él, donde recibe instrucción, gran parte de los miembros que forman esta Sociedad (se refiere a la Unión Internacional de Forjadores y Ayudantes) ; y ser un Centro donde se combate el vicio por medio de la Educación”; “Porque en él se imparten clases de distintas materias sirviendo estas para el perfeccionamiento del trabajo y así como para el perfeccionamiento moral de los obreros”: “… consideramos que la existencia de dicho centro es de vital importancia para nosotros (decía la Unión de Carpinteros y similares), porque ahí van muchos cerebros a adquirir su ilustración”.

En este trance, se distinguió la participación del “Circulo estudiantil” del Centro cultural obrero de Aguascalientes, quien dirigió al presidente de la República, General Plutarco Elías Calles una extensa misiva apoyada por gran cantidad de firmas. En esta los estudiantes del Centro, quienes eran los más afectados con el cierre se expresan de la siguiente manera: “No todos los ideales se robustecen a cañonazos; ni todas las aspiraciones pueden convertirse en realidad desde los parapetos. Y ha sido el “Centro Cultural Obrero” de esta ciudad, el núcleo a cuyo derredor nos hemos agrupado llenos de entusiasmo y de fe para elevar nuestro nivel intelectual que hará más eficaz nuestra actuación donde quiera que sea solicitado nuestro esfuerzo: ya en el campo, ya en el taller, ya en los campos de la industria”

Finalmente, el gobernador José María Elizalde, envía un oficio al Secretario de Educación Pública Federal donde, a nombre de todas las asociaciones solicitantes, pedía la reapertura “oficial” del Centro Cultural, pues era un: “establecimiento de educación y cultura que ese ministerio tenía abierto al servicio público en esta misma ciudad, en el cual se logró, durante todo el tiempo en que estuvo funcionando, un fruto magnífico para la clase obrera, tan necesitada de esa clase de enseñanza”. Ante tanto apoyo de los principales actores políticos y económicos de Aguascalientes, Calles tuvo que ceder y el centro no cerró sus puertas, al contrario se fortaleció, y la educación de jóvenes y adultos que en él se realizaba pudo continuar su marcha con éxito.

Esto, muestra la importante labor que desarrollaron los pioneros de la educación de jóvenes y adultos en Aguascalientes y en todo México, desde aquellos, ya lejanos en el tiempo y en la memoria de los maestros misioneros, de la euforia por la alfabetización, la educación artística y la formación integral de todos los ciudadanos mexicanos, de niños, jóvenes y adultos. Eran tiempos de valores y aprecio por lo educativo y que constituyen, desde mi perspectiva los cimientos de los esfuerzos que hoy se realizan a marchas forzadas a favor de la educación de los jóvenes y adultos. Ojalá tómenos el ejemplo de aquellos pioneros y podamos contribuir en algo para que la educación en nuestro estado, particularmente la educación de adultos que está tan olvidada, salga del abandono en que la han tenido. Hasta la próxima.

Comentarios al correo electrónico: abrapalabramex@yahoo.com.mx

 

 

 

 

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